Técnica artística conocida ya en la Edad Media y que se generalizó a partir del Renacimiento. Implica usar el aceite como aglutinante, lo que permite flexibilidad y variedad de calidades, que en el argot artístico se le denominan “texturas”.Su soporte habitual es la tela o “lienzo”, aunque también es aplicable sobre madera y muros de obra, debidamente preparados.