Lo que en los pueblo primitivos fue una artesanía dedicada a fabricar utensilios domésticos, muchos artistas acabaron adoptándola como medio de expresión. Realizada sobre arcillas cocidas a altas temperaturas, permite adecuar la base con caolín, para crear fondos y dibujarlos con pigmentos, que reaccionan de distinta manera con el fuego. Debido a ello, “la salida del horno” siempre es una incógnita.